Ellos con nosotros

Cuando una cultura no asienta su conocimiento en documentos que registre el saber y la experiencia de sus doctores para quedar reflejado de manera formal y rigurosa, dejando constancia de las reglas y formas que, con el tiempo, vinieran a establecerse como referentes precisos de estilos, modos y cánones, cuando esto no existe todo queda en manos y albedrío del talento personal de los componentes de la cultura correspondiente, y de aquellos otros a los que la naturaleza les negó lo que otorgó a los primeros.

En esta situación, quienes pueden, desde su intuición más salvaje y de modo excepcional logran rayar la genialidad. Mientras, la mayoría de la masa sigue al "líder" sin orden ni concierto y sin capacidad para discernir entre todo el tejido que contiene intrínsicamente el estilo personalísimo e individual de su creador.

Sucede así, porque la formación de los aficionados guitarristas flamencos suele ser improvisada, discontinua, esporádica. Suele iniciarse como hobby, sin aplicación ni proyecto de futuro. Aprenden aquello que les gusta, rara vez lo que les conviene. Y como la inmensa mayoría funciona de esta manera, sus obras, osea, lo que expresa, determina y establece un mundo personalísimo y diferenciado donde las virtudes se hacen notar pronto al ser tan excepcionalmente aparecida como así mismo, la maraña de imprecisiones, amaneramientos, vulgaridades... y hasta aberraciones que se establecen como normas. Entendiéndose, aun desde el subconsciente, como verdad absoluta que, donde estamos y como estamos es la cumbre del conocimiento y modo posible de esta cultura.

Creo que ya se habrán dado cuenta de que hablo del flamenco.

Un caso que expresa la realidad de esta situación es el que viví hace un par de años en el curso internacional de guitarra que imparto en Córdoba. Le recomendé a un grupo de alumnos que escucharan a nuestros viejos maestros, a quienes gusto llamar nuestros "patriarcas," más que en el argot gitano, en el bíblico.

Les puse como ejemplo a "Sabicas". No se atrevieron a decírmelo personalmente pero algunos comentaron entre ellos que "como podía gustarme este guitarrista "

No se por quien sentí mas pena, si por estos chicos ó por nuestra cultura. ¿En manos de estos está el futuro? Espero que no.
Tanta desgracia musical almacenan estos pobres chicos como el enfermo que no sabe la enfermedad que padece. Esta es tal que, al desconocer sus carencias y faltarles la humildad que precisan para tener disposición de aprender, se sitúan ya, a sus edades temprana, en el podium de los "sabeores." Y, claro, desde aquí...

Deberían saber estos chicos que nuestros mayores, escasos de conocimientos y técnica, fueron los que construyeron nuestra cultura guitarrística, creando cánones y formas por las que, desde entonces y hasta nuestros días, somos identificados y diferenciados en el mundo de la música.
Ellos construyeron los cánones de los géneros (palos) propios de nuestra cultura musical. Y lo hicieron con tal rigor e identidad que hasta la guitarra más ambiciosa y vanguardista, si quiere ser flamenca tiene que someterse, principalmente, a las estructuras formales de nuestros mayores y maestros. Como un referente que, hasta para irse de ellos hay que conocerlos. Pues, tal como dijo don Antonio Machado, "No podemos desprendernos de lo que no poseemos. "

Los guitarristas de hoy, entre los que me encuentro, hemos buscado y experimentado formas y estilos que pudieran sumarse a la amplia gama de géneros tradicionales con objeto de ampliar el campo musical que abarca nuestra cultura. Hemos aportado variantes de distintos géneros tradicionales. Pero, ¿alguno de nosotros hemos creado algún género base que pueda entenderse, reconocerse ó tomarse como canon matriz generador de obras? ¿Dónde está ese nuevo referente que pueda realizar una función equivalente a la Soleá ó Siguiriya? ¿O Taranta ó Bulería? Cada guitarrista flamenco que compone ó crea tendrá su propia Siguiriya, Soleá... y composiciones basadas en los géneros matrices, Bien, pues ¿cuál es ese nuevo genero (palo) que halla sido creado en nuestra época guitarrística desde donde los guitarristas compositores de hoy hallan compuesto su propia creación, como se ha venido haciendo con lo géneros que nos dejó la tradición? Tradición construida por seres geniales que se diferenciaban entre sí como la noche y el día.

No me extraña que estos jóvenes no hayan reparado en la importancia de la personalidad individual, que en su conjunto abarca toda la riqueza de nuestro acervo cultural. Y no me extraña porque ellos no saben qué significa esto. Su mundo se resume al espacio que entiende que el cante flamenco es el estilo Camarón y la guitarra el estilo Paco de Lucia. Para estos jóvenes cualquier otra expresión, si es que saben que existe, o expresividad flamenca son de gente trasnochada y, por tanto no merece la pena de escucharse. Ejercen de sabeores del pasado, del presente y del futuro.

Claro que, por la misma razón, no saben ni se dan cuenta de que casi todos suenan igual. Entienden que la diferencia entre unos y otros ya está en las falcetas que cada uno interpreta. No llegan a concebir que la diferencia está en el estilo. ¿Que es esto? Pues que, aunque, por ejemplo, "La Paquera de Jerez," que en paz descanse, se le hubiera ocurrido hacer el cante de cualquier otro cantaor, le hubiera salido otra cosa osea; su natural expresión, su manera de decir y sentir osea; esto que tantos se olvidan de valorar hoy en día: la per- so- na- li- dad.

Por esta razón, unos la tienen y otros no, cuando tantos aficionados dicen que les parece todos iguales no se alejan demasiado de la realidad.
En mi juventud, sonaba una guitarra en la radio y al momento sabíamos quien era. Hace unos días nos hicimos cien kilómetros en coche un guitarrista amigo y yo escuchando un C.D. sin nominar que alguien nos dejó con temas que necesitábamos ver, y terminamos el viaje sin descubrir que guitarrista era.

El caso es que quien sea tiene un nivel de primera línea. Suena en el espacio personal propio de Paco de Lucia, pero, claro, no tan genuino ni tan expresivo como para que fuese él. Pensamos en otras posibilidades cercanas que estarán en la mente de muchos, pero no. ¿Quien será? Seguramente que si esta persona, con sus condiciones, se desintoxicara de la influencia excesiva de Paco de Lucía, y escuchara otras guitarras como, por ejemplo, la de "Sabicas" y otros tantos con personalidad diferentes, su estilo no sería tan unidireccional. Y si, además, se preocupara de escudriñar por los rincones de su espíritu, tal vez encontraría su propia personalidad. Pero si la música se concibe a través del estilo de un creador, y tan personal, en este caso, como Paco de Lucía, la música que se componga desde estos parámetros sonará como si fuera de Paco. Con el defecto de que siempre se notará la ausencia de las expresiones magistrales del creador del estilo.

Podemos interpretar las obras creadas por cualquier compositor. Incluso, como interprete, dedicamos a interpretar en exclusiva las obras de Paco de Lucía por ejemplo, como hay tantos músicos que se dedican a interpretar a Mozart. Pero crear, componer dentro del estilo de... no es virtud alguna, sino un lastre que tal individuo arrastrará mientras no cambie de comportamiento o problemas de nuestra cultura. Al no formarse los guitarristas en una escuela formal que controle todas estas cuestiones, los guitarristas aprenden sin guía y sin consejo.

En este sentido, si la música de Paco de Lucía estuviera considerada y analizada en un conservatorio de Flamenco se podría estudiar este estilo desde el análisis musical, que es desde donde se ven los asuntos de la materia a tratar, más que desde el gusto, que nos convierte en acólitos de su autor.
Por esta razón Paco de Lucía no tiene discípulos sino imitadores.

El flamenco es el compendio de muchos espíritus creadores. Esta es nuestra mayor riqueza. Por supuesto, unos han sido ó son más capaces que otros. Unos tienen lo que otros no tienen y viceversa, pero esto es, justamente, lo que da diversidad y vida a nuestra cultura y lo que la hace ancha y amplia. Claro que nos puede gustar unos más que otros, naturalmente que sí. Lo que no lo es tanto es despreciar a quien no esté en el espacio de nuestro gusto, ni pretender que todos expresen el Flamenco desde nuestro modo de entender. Pues debe saberse que, desde el punto de vista musical, Flamenco es sus formas, sus cánones musicales.

Pondré un ejemplo para hacerme entender: Si un chino canta una soleá y lo hace midiendo, ajustado al compás y cuidando la ortodoxia. Aunque no haga los melismas y quejíos de la costumbre, estará haciendo Flamenco a pesar de que su entonación esté afectada. En cambio, si un gran cantaor profesional cantara "La Trabiata," (por ejemplo) respetando la partitura, aunque le metiera quejíos y melismas flamencos estaría cantando ópera; una ópera afectada por melismas característicos del Flamenco pero, sin duda, ópera. Porque la obra no es de quien según la cante sino que pertenece a su condición escolástica.

Pondré otro ejemplo más: una falseta de taranta es adaptada a la bujería. Pues cuando esté interpretada en este genero ya no será taranta sino bulerías. Porque ha sido alterado, cambiado, una de sus esencias básicas y principales; la medida, además del ritmo. Por la misma razón si a la "Traviata" no se le toca en su condición básica, la "vistan" de flamenca, de maña ó de galleguiña, seguirá siendo "La Traviata" o sea, y esta es la cuestión; Ópera.

Flamenco es todo cuanto se hace dentro de sus cánones. Y cuando, en creación y vanguardismo, se combinan estos con la búsqueda de nuevas formas flamencas, también estará ahí el Flamenco buscando en el futuro su presencia. Y aunque la idea no estuviera totalmente acertada o conclusa sino solamente expuesto el reflejo de una honesta inquietud, sí debería contener, al menos, aquellos referentes donde nos reconocemos. No solo en lo espiritual, también en lo escolástico.

Presentando, con ello, nuestras credenciales que habrá de reconocerse, como entidad característica y exclusiva de nuestra guitarra. A mi juicio, esta es la búsqueda.

M.Sanlúcar