Mi obra concertística es el resultado de los momentos de mi vida en el que he estado situado musicalmente, y de mi caminar ó evolución.

    Cada una de las obras que en este espacio presento expresan las inquietudes de cada momento; desde mis primeras obras a partir de los 16 años de edad, hasta casi los sesenta años en que he compuesto la última (homenaje a las victimas del “11 M.”),  obra sinfónica para guitarra y orquesta, encargo de la Junta de Andalucía y estrenada por la orquesta Sinfónica de Sevilla, conmigo como solista, en el teatro de la Maestranza de la misma ciudad en el mes de Septiembre de 2.005.

    En esta página se exponen mis primeras obras, principalmente “Mundo y formas de la Guitarra Flamenca,” como referente escolástico de nuestra magistral cultura flamenca.

     Toda ella está compuesta desde los cánones de la tradición, ajustada a la ortodoxia, recogiendo y creando a la vez algunos géneros (palos) instalados en la guitarra flamenca de manera excepcional como, por ejemplo; “Herencia oriental” (Danza mora) muy habitual en los concertistas anteriores a mi generación.

     Igualmente “Bulerías de las Gitanas marquesas” denominadas Castellanas, Clásicas y Canasteras. “Andares Gaditanos” (Zapateado) género menos frecuente en el Flamenco, y “Brindis por Alberto Velez,” creación de un genero que no existía estrictamente y que con él ofrecí la solución de un problema eternizado en el acompañamiento al cante, me explico:

     En nuestra guitarra existen géneros (palos) que tienen su propia constitución de manera independiente, por ejemplo; para que las alegrías caracoles suene en toda su auténtica expresión debe hacerse en DO mayor (de la misma manera que una Taranta solo puede sonar como tal en FA# dórico, ó la “Siguiriya” tradicional en LA dórico).
Sin embargo, aun la guitarra no ha resuelto (con perdón, yo sí) el problema que para un cantaor se produce teniendo que cantar Granaina y Media Granaina en el mismo tono, pues ambos cantes tienen una tesitura tan extrema entre sí que el cantaor, o se asfixia en los graves o revienta en los agudos.

     Curiosamente estos problemas estaban resueltos en muchos géneros como, por ejemplo, en toda la gama de alegrías: Cantiñas, Romeras, Mirabrás, Caracoles, que han tenido sus tonalidades específicas.

     Para resolver este problema, cuando yo acompañaba al maestro Enrique Morente, compuse la Granaina en DO#  dórico, dominante modal RE. Y desde este modo la acompañaba. Y cuando seguidamente, en la misma obra, iba a cantar la Media Granaina yo modulaba a SI dórico y se la acompañaba desde aquí, o sea, en su modalidad propia. De este modo, la Granaina que es más grave la interpretaba un tono más alto que la Media Granaina que es más aguda.

     Estas obras de mi juventud, algunas de mi niñez, no tienen la complejidad que años más tardes adquirió mi música, pero sí tienen la ortodoxia que yo mismo, posteriormente fui renovando quedando como un importante referente en estos días para la formación guitarrística de quienes quieren estar en esta cultura con conocimiento y rigor de la materia escolástica.

     Mi intención es definir el contenido de estas obras de modo que se conozca de antemano que deben observarse las reglas desde la formación musical, al margen de lo que se disfrute desde el gusto.

M.Sanlúcar